martes, 15 de marzo de 2011

El Negrito Coshabuena,personaje tradicional del distrito de Uchucmarca.


Autores:Ramiro Sánchez Navarro y Francisco Mestanza Navarro.
A los pocos momentos de haber abandonado el altar las Pachacas, hace su ingreso el Negro en compañía de su propio cajero y flautista a la vez.
Lleno de recogimiento este pintoresco personaje se prosterna ante el altar, pero solo colocando su rodilla derecha en el suelo, en tanto que la pierna izquierda la mantiene en cuclillas y es allí donde recae casi todo el peso de su cuerpo.

Lleno de unción y recogimiento ora por algunos minutos, otro tanto hace el músico, pero éste de pie, con la cabeza gacha y con el sombrero en el pecho. Concluido el momento de la oración, ambos se alistan para cumplir con sus papeles respectivos. El músico empieza a tocar la caja y la flauta, y el Negro se dispone a bailar. Este es un personaje alegre y dicharachero, con aires de galante y espíritu caballeresco. Viste de terno marrón, azul o negro. Se cubre también el rostro con un velo transparente o una máscara negra, calza polainas o escarpines negros o marrones, a la usanza de otros tiempos. Asimismo lleva en la cabeza un casco de corcho color manteca, a lo safari y algunas veces lleva anteojos. En la diestra porta un pequeño maletín negro o marrón, en el cual, según afirma, trae el chuchuhuasi y otras bebidas o medicamentos. El negrito coshabuena, como burlonamente lo llamamos, encarna a los galenos o doctores de la época colonial, que visitaban los pueblos con sus medicamentos y como fieles devotos de San Francisco de Asís, se hacen presentes ante los altares en honor al santo con sus jocosos cánticos y baile peculiar. Del bolsillo de su pantalón o de su saco y ante los asistentes, extrae una botella o porongo pequeño con la tradicional bebida de la zona, que es la chicha o puede ser asimismo cañazo o anisado, pero que él la llama chuchuhuasi. Alabando su "extraña" bebida simula beberla con sumo agrado paladeándola y saboreándola, y relamiéndose con lo que estimula el apetito le los demás por participar de ella igualmente. Algunas veces invita a compartir de su botella o porongo, á algún parroquiano. Cuando éste se dispone a beber, el "negrito coshabuena”, súbitamente alarmado ante el temor que se le acabe el chuchusuasi, inmediatamente lo retira de los labios de su invitado, dejándolo con las ganas de beber, con la miel en la boca como se suele decir y con lo que despierta la hilaridad, las risas y carcajadas de los concurrentes. En tono jaranero dice en sus versos que viene del oriente. Es decir de la selva:
"Desde lejos he venido, guangarin, cruzando ríos y mares, guangarin, me gusta las cosas buenas, guangarin, negrito coshabuenita, guangarin"

Para bailar y orar deja el maletincito de marras en el suelo, el cual recoge al momento de irse. Baila muy bonito,con mucha elegancia y es muy enamorador y mujeriego. Le gusta siempre sacar a bailar a las mujeres más bonitas. No sólo les regala sus extraños cánticos al público, sino también algunas sorpresas, como animales de juguete o de verdad, que dan miedo.Estas pueden ser culebras, lagartijas, etc.
El negrito “coshita buena”, en su comportamiento, es todo lo contrario al de las pachacas, pues si ellas son severas y rectas, imponiendo un estricto silencio; él, en cambio, sabe inspirar confianza y alegría entre los presentes.
La danza de las pachacas como la del Negrito Coshabuena son productos de un sincretismo cultural, es decir una mezcla de elementos culturales hispanos y autóctonos, propios de la región.

Comentario: Cuando yo era muchacho aún siempre solia ir a ver las Pachacas y los Negritos en la casa de doña Carolina Sagástegui, o en la de mi tia Flavia Mori o en la casa de don Francisco Sagástegui(R.S.N.)

Las Pachacas,una danza costumbrista del distrito de Uchucmarca.


Autores:Ramiro Sánchez Navarro y Francisco Mestanza Navarro.
Las Pachacas están conformadas por dos o más grupos, integrados cada uno por 15 o más danzantes. En esta danza ceremonial, los hombres salen disfrazados de mujeres y las mujeres, de hombres, es decir a la inversa.
Estas bailan al son de la música, o sea de la caja y la flauta o roncadora, instrumentos que son tocados por un sólo músico; quien se coloca en la puerta del salón, donde se halla el "altar", luego de haber orado junto a las pachacas. Es bueno señalar que mientras el grupo de danzantes ora ante la imagen del santo, de rodillas; él, lo hace de pie, inclinando la cabeza.
Cada grupo de danzantes, aparte de sus disfraces o atuendos, llevan cubierto los rostros con velos transparentes, a fin de que no puedan ser reconocidos por el público presente. Además,cuentan con dos capataces, uno para las danzantes mujeres y otro para los danzantes hombres. Los capataces van por lo general con botas, poncho de jebe y casco de corcho a lo safari o de minero. En la diestra siempre llevan un rebenque. Estos capataces, durante el baile, se encargan de dirigir los cambios de ritmo o de movimiento. Lo hacen con voz enérgica y viril. Dicen, verbigracia: "cambio, cambioo..., ocho, ocho..., centro, centroo... vuelo, vueloo.." etc. Y también " no mucho vuelo" o no "mucho ocho”, para señalar que deben volver al ritmo inicial, el grupo de danzantes. Esto es bailando al frente del santo.
Los capataces adoptan actitudes severas y no vacilan en propinar un par de rebencazos a quienes pretendan mofarse de ellos o en su defecto a quienes oyen conversar, mientras ellos están presentes. Cuando la falta no es muy grave, el capataz o capataces, simplemente agitan ruidosamente sus ponchos de jebe, haciendo frú, frú, frente al que ha caído en falta.
En resumen, son ellos, los encargados de velar por el orden, el respeto y la disciplina, tarea en la que cuentan con el apoyo de La bruja, un hombre disfrazado de mujer, cuyo atuendo consiste en una pollera colorada, granate o de cualquier otro color, pero con muchos remiendos y bastante raída, y en general, todo el atuendo de la bruja, incluido el chal, es viejo, gastado y descolorido. Anda alrededor de las Pachacas, o sea del resto de danzantes, con la pelota de cuero al hombro y siempre en actitud de alerta ante el menor ruido de algún concurrente, y cuando esto sucede, la bruja se dirige al grupo, del que ha procedido el rumor, y procede a dar un par de pelotazos en el suelo o en su defecto los amenaza con golpearlos. Algunas veces lo hace efectivo, sobre todo con aquellos que son aún jóvenes y "palomillas", es decir malcriados y burlones.
Conviene aclarar que la bruja siempre porta la pelota de cuero, de "blader", aprisionada en una red o malla que a su vez es asida por un grueso cordel o pita.
La bruja es la primera en ingresar a las sala respectiva de cada mayordomo, en donde precisamente se hallan un altar. Luego de resoplar y asestar unos cuantos pelotazos en el suelo en señal de doble advertencia, abandona la sala y les anuncia así, la pronta llegada de las Pachacas y por el otro, de que deberán guardar silencio y la debida compostura cuando éstas hagan su ingreso. Entonces se oyen algunos golpes suaves que el cajero propina a su caja, con los que asimismo anuncia su llegada. En efecto, a los pocos instantes las Pachacas ingresan, lo hacen en silencio y en actitud de profundo respeto y veneración por el santo.
Los mayordomos son los encargados de organizar dicha festividad. Ellos son los dueños de casa, en cuya sala se levanta el altar en honor de San Francisco de Asís. Entre sus obligaciones están también preparar la chicha de jora y algún plato típico (Uchú de papas, mazamorra, etc) con los que convidan a los fiesteros en las noches de las Pachacas y de los Negros, que son los días 4, 8 (octava) y 16 (la reoctava), del mes de Octubre.
Los mayordomos pueden ser 4 o 5, los que levantan en sus casas, sendos altares, a los cuales deberán concurrir las pachacas y los negros en las noches indicadas. Estos altares casi siempre se encuentran distantes los unos de los otros, o sea en puntos o barrios opuestos del pueblo, aunque esté lloviendo y las calles estén mojadas y llenas de barro, las pachacas y los negros deben concurrir. Como la fiesta de las pachacas se prolonga durante toda la noche, a partir de las doce, según la creencia, las que son de “esta vida” se cuidan en ser las primeras en llegar a los altares antes que lo hagan las de la “otra vida”, del mundo de los espíritus y del mismo modo evitan encontrarse por las calles desérticas, a esas horas de la noche, porque ello equivale a que mueran todas las pachacas de nuestro mundo real.
Los mayordomos también se encargan de entrenar, es decir de preparar a los danzantes, lo cual implica estilos y formas de baile y que son muy propios de las danzas; suelen adornar sus altares de la manera más elegante posible, con palmas traídas de las montañas de Nochapio y pagras-pagras del cerro Cumullca.
Nota la palabra “pachaca”, tiene varias acepciones, pero en este contexto “La danza de las pachacas” equivales a “La Danza de los labriegos”. Esta es una danza colonial y producto de un sincretismo cultural,entre los hispano y lo autóctono..

lunes, 14 de marzo de 2011

Geografia del Distrito de Uchucmarca.




Autores:Ramiro Sánchez Navarro y Francisco Mestanza Navarro..
Cuestión previa:Uchucmarca es un distrito de la provincia de Bolívar,Departamento de La Libertad,República del Perú.
OROGRAFIA
El Distrito de Uchucmarca se halla en una zona bastante quebrada y accidentada. Esta característica topográfica lo comparten los demás pueblos de la provincia de Bolívar y también aquellos que son de los Departamentos colindantes, Amazonas y San Martín.
Uchucmarca presenta los principales accidentes geográficos:
Quebradas:
Llamadas también hondonadas o huequeras. La primera gran quebrada desciende desde los 3800 a 4000 m.s.n.m., aproximadamente. Abarca desde las pampas de Cabildopampa hasta Púsac, pasando por pie de Taluchi, Talanga, Uchusul, Ishtahuayco.
La segunda, se inicia en las pampas de Las Quinuas, al pie del cuello (conga) de Ulila; pasa por Chipchuy, justamente por el pongo del mismo nombre y se une con la primera quebrada o vertiente en el lugar denominado Muñuchi.
La última, es decir la cuarta, tiene un recorrido no muy largo. Se inicia en las grietas de los cerros de Pomio; pasa por el monte del mismo nombre y se une con la primera vertiente en la quebrada de Cestia.

Montañas:
Se da este nombre a zonas cubiertas de vegetación, bosques o pluviselvar. Las más importantes son las de Huancas, Pomio Shuenden y Llibán.
Estas montañas, especialmente las dos primeras, cuentan con árboles madereros en abundancia, entre los cuales se puede mencionar al cedro, el ispingo y el puabal.

Picos o Cimas:
El Kumullca: Es el pico más elevado del distrito. Su altura se estima en 4600 metros s.n.m. visto a la distancia, presenta un aspecto azulado. A inicios del verano se cubre de pequeñas capas de hielo, las cuales van desapareciendo a medida que el sol va calentando el ambiente del lugar.
Sobre la cima de aquel cerro, ligeramente inclinado, los buitres y los cóndores aún baten sus membrudas alas al remontar alturas. Es una felicidad, y digno de todo orgullo, ver en nuestro medio cómo el cóndor, aquella ave gigante, cruzar aún los espacios en majestuoso vuelo. Y pensar que sobre él, cual espada de Damocles, pende la amenaza de la extinción.
También Kumullca cuenta con plantas de gran valor curativo como las pagra-pagras, la wira-wira, etc.
Cashurco [Cashaurco]: Es un picacho ubicado frente al pueblo, del cual es su eterno centinela. Y desde donde es posible apreciarlo en toda su dimensión. A este peñón, como ya lo hemos referido, el sabio Antonio Raimondi subió para dejar grabado su nombre. Desde la cúspide del Cashurco es dado contemplar el espléndido paisaje, en 32 direcciones diferentes. Desde allí la colosal y magnífica belleza de nuestras serranías y selvas adyacentes ofrecen un espectáculo inigualable.

Culpacucho: Es igualmente digno de ser tomado en cuenta. Se diferencia de los anteriores, por exhibir a flor de tierra una mayor consistencia rocosa, una escasa vegetación de líquenes y musgos.
Además es productor de la colpa que se utiliza en el teñido de tejidos o bayetas. Sirve asimismo de hito demarcatorio entre los distritos de Longotea y Uchucmarca, por allí también se desprende un ramal de la carretera hacia el pueblo de Uchucmarca.

VALLES:
Cuenta con varios valles especialmente en la vertiente de Uchucmarca a Púsac. Algunos centros poblados, entre ellos Púsac, San Francisco, San Juan Bautista de Uchucmarca, están asimismo situados en valles interandinos.
Lo curioso del caso es que la gente de Uchucmarca considera como único valle a Púsac, cuando lo cierto es que todas esas quebradas, surcadas por ríos o riachuelos son valles.
A propósito, por valle debemos entender a territorios comprendidos entre dos elevaciones de terreno [quebradas]. El suelo está formado por acumulación de depósitos aluviales. En toda su amplitud está recorrido por algún río.
Son fuente de riqueza agropecuaria.
En algunos calles como el de Ayriaco o San Francisco se cultiva una gran variedad de cereales y árboles frutales.

MESETAS
Uchucmarca por tener un relieve geográfico muy variado presenta muchas mesetas o altiplanicies. Las más importantes son las de Chechumbuy, Tchipsul, Cuchapampa, Mesapata, Llamactambo, Hondolep, Líclic, Ilicia, Huampatén, Uchucmarca, pues el lugar donde se halla asentado el pueblo de Uchucmarca es al propio tiempo una meseta y un valle.

3.2 HIDROGRAFIA
RIOS
Por las grandes quebradas del distrito discurren ríos de régimen irregular, que toman diferentes nombres en su recorrido. Sin embargo, debemos hacer una salvedad con el río Púsac, que sí posee un régimen regular y cuyas aguas siempre son frescas y cristalinas.
Todos estos ríos se originan en los Andes especialmente en la región cordillerana, en donde se constituyen las vertientes originales de muchos ríos.
El río Púsac recibe las aguas del Chibani, cuyo caudal aumenta por la unión del río Las Quinuas, en el lugar denominado Muñuchi, además de los muchos riachuelos que sólo aparecen en tiempos de invierno. Luego continúa su recorrido, tomando el nombre de río de La Quichua, a partir de este lugar. En su trayecto recibe las aguas del Pomio, el cual aparece sólo en tiempos de lluvia. La unión se produce en el lugar de Castia. Un poco más abajo, en San Francisco, aumenta su caudal con el aporte del río Llihuín. Con la suma de todos ellos, se forma un gran caudal, el que, siempre con el nombre de río La Quichua, sigue su trayecto para luego recibir las aguas del Chíbul hasta juntarse con el Púsac en el llamado ojo que es el lugar donde prácticamente nace este último. No podemos, igualmente olvidar que, después de allí, recibe el caudal del río Chuquibamba (Opabán) para luego desembocar en el río Marañón y de allí en el Atlántico.
Es bueno destacar que tanto en los ríos Chibani y Shuenden existen hermosas truchas plateadas. En cambio, en el Púsac, aparte de la trucha, existe el plateado y el camotillo. Por último, debemos señalar que el río Púsac se llama Púsac Yacu Ñawi, debido a que, al nacer en los farallones de Sañambal, sale de 8 ojos (Púsac = 8; yacu = agua; ñahui = ojo).

LAGUNAS:
Hay muchas en todo el distrito, no obstante tres son las más importantes, tanto por su tamaño como por la variedad de truchas y aves silvestres que en ellas se puede encontrar.
Las Quinuas de Ulila: es la laguna en donde podemos encontrar más de tres variedades de truchas. Está situada en el caserío de igual nombre.
Las lagunas de Michimal y Huampatén son de menor tamaño y carecen de esta riqueza ictiológica llamada trucha. En cambio abundan las aves silvestres, las guachuas y patillos.
Es bueno decir que en torno a la laguna de Huampatén existe una vieja creencia, pues se dice que tiene su mal hora, por lo que nadie al pasar deberá causar ruido al cantar o silbar, porque de pronto embravece, sus aguas iridiscentes parecen hervir, entrar en repentina ebullición, el cielo se encapota, y la niebla, la espesa niebla, comienza a cubrirlo todo. Súbitamente se desata una furiosa lluvia; acompañada de rayos y truenos. Cuando todo esto sucede, se dice entonces que la laguna ha embravecido.
Existe también la llamada Laguna seca, al igual que la de Michimal, en el sector de Chibani. Y desde 1963 se habla asimismo de una laguna subterránea, en el lugar denominado Calvario, y cuya existencia fue anunciada por unos geólogos, en dicho año. Se decía por aquel entonces que aquella laguna iba a sepultar al pueblo de Uchucmarca, por lo que, se urgía la reubicación. Muchos pobladores alarmados y aterrorizados por la hipoteca catástrofe comenzaron a emigrar, siendo el lugar preferido el Valle de Púsac, así como otras estancias o caseríos.
Lo cierto es que esta laguna fue tapada en el terremoto ocurrido en 1581,tal como lo refiere el cronista hispano Antonio de Herrera y Tordesillas (1559-1625),quien escribió una crónica,que dedicó al Rey don Felipe II,el Prudente.Todo un capitulo de su obra fue dedicado al tema:"De los temblores y terremotos de los Reynos del Perú" y en el cual se refiere a un terremoto que sacudió las costas de Chile, a otro que ocurrió en Chachapoyas en 1581,que tapó una laguna,al sismo de Arequipa de 1586, al terremoto que sorprendio a los habitantes de Quito al año siguiente.
Conviene indicar que aqui Chachapoyas no se refiere a la ciudad de Chachapoyas,que desde su fundación siempre ha estado cambiando de ubicación sino al reino de los Chachapoyas,del que Uchucmarca,bajo el nombre de Puyumarca formaba parte importante.

3.3 CLIMA
El distrito de Uchucmacra presenta una variedad de climas y microclimas debido a los diversos pisos altitudinales con que cuenta.
Es cálido en el valle más profundo, Púsac, templado, en sus quebradas intermedias con kla Quichua, Shururo, Ishtahuayco, Chíbul, etc, y en cambio, frío y seco, en las partes altas, como Chibani, Chillcahuayco, Ventana, Culpacucho, etc. y casi glaciar, en los altos cerros y punas como Cashurco [casha-urco], Huampatén, Lap-Lap y Kumullka, lugares en donde muchas veces el agua llega a congelarse durante las noches, y, del mismo modo, las nieves o granizadas cubren de blanco las laderas de los cerros.
Como en otros distrito andinos, en todo Uchucmarca, la temporada de lluvias se inician en el mes de Octubre, coincidiendo mayormente con la fiesta de las pachacas; aunque en algunos otros años llegan con retraso, en los meses de febrero y marzo y hasta principalmente de abril. Cuando se producen las lluvias, entonces los campos comienzan a cubrirse de verdes pastizales y los terrenos de cultivo encuentran igualmente propicio el medio para fructificar.
Febrero y marzo son por lo general los meses en que se acentúa la temporada de lluvias, las cuales siempre caen acompañadas de fuertes vendavales, que se desplazan a gran velocidad y de paso transportan los cúmulos cargados de agua por encima de los picos y cerros más elevados de la zona. Mientras que las nubes más oscuras, llamadas nimbos, flotan a muy poca altura, descargando tempestuosos aguaceros en medio de truenos y relámpagos o bien granizadas, las que, al amanecer del nuevo día y con los primeros rayos de sol, aparecen como blancas y refulgentes pinceladas, bajo un cielo profundamente azulado y transparente, y por donde las aves cruzan dichos espacios una veces raudas y otras en lento vuelo. Pero a medida que el día va transcurriendo, de las quebradas nuevamente van saliendo densas o vaporosas nubes, cúmulos o nimbos, como el día anterior, y que pronto cubrirán de gris el firmamento.
En la década del ´70, del pasado siglo, se presentó la mayor temporada de lluvias, que, en la opinión de los pobladores, estaban a punto de producir un terrible huayco, capaz de arrasar con el pueblo. En estas épocas, los mitayos pasan las peores calamidades de la naturaleza, a causa de las fuertes lluvias, la crecida de los ríos, los lodazales y la escarcha, etc.
Los ovejeros o pastores entonces deben pastar sus ovejas en condiciones nada favorables, soportando las lluvias, y el frío al aire libre y la densa niebla que limita la visión de los campos de pastoreo. En fin, son días malditos, en donde sirven únicamente de compañía el croar de los sapos y de las ranas, el aullido melancólico de los zorros, y la triste soledad de los Andes, en cuyos pajonales, el viento impetuoso emite lúgubres silbidos, propios del infierno.
Así como en río revuelto la ganancia es de los pescadores, así también ocurre con el cóndor y el zorro, que hacen de los corderitos presa fácil, dentro de la espesa niebla.
También los agricultores sufren de igual forma las inclemencias del tiempo. La leña, tan indispensable para cocer los alimentos y calentarse, estará mojada. Felizmente con los primeros días de Abril las lluvias ya se van despidiendo, pero los huellas quedarán plasmadas en hermosos prados cubiertos de denso verdor. En cambio los caminos quedarán desechos, no sólo por el barro sino también por los desmontes, pues el verano se encargará nuevamente de afirmarlos. De pronto ya se comenzará a oir el trinar de las aves del campo, en cuyos melódicos cánticos, sin duda expresarán sus alegrías. También los pájaros Lic-Lic anunciarán con su canto alborotado la llegada del veramo, y en raudo y agitado vuelo comenzarán a trajinar por las mesetas, donde sendas lagunas, de agua iridiscentes, los estarán aguardando para refrescarlos.
Con el verano, toda la naturaleza cambia de semblante y las pampas húmedas devuelven al cielo hasta la última gota que esta les dio en la temporada de lluvias. En fin, también los perros pastores, los únicos amigos fieles del hombre, ladran en alta voz, porque ahora ya no tendrán que seguir durmiendo durante las noches frías al lado del fogón, sino en sus chozas de ichu seco, que el patrón les puso como cama.
En los campos, cubiertos de verdes alfombras, cae el rocío, que parecen perlas asidas a las hojas de los árboles. Asimismo, sobre las hojas de los montes se encuentran delgadas láminas de hielo, las que van cayendo con el movimiento de nuestro andar y al tocar las hierbas y arbustos. Por los meses de Junio y Agosto, ya los árboles cambian de color, porque sus hojas se van secando, y en los caminos, ya, el barro se ha convertido en polvareda, que se elevan por los aires con el tropel de las acémilas.
Setiembre y Octubre son los meses de sequía, de estiaje; pues los ríos y arroyuelos merman su caudal o se secan. El río de La Quichua, llega a secarse. Abundan las pestes y demás enfermedades para los animales y también para el hombre por lo poca presencia de agua. En estos meses se puede contemplar el paisaje límpido y sugestivo, y que está conformado por los vastos relieves andinos. Se puede efectuar caminatas por los diferentes lugares de la zona con la finalidad de extasiarse admirando dichas bellezas paisajísticas en todo su esplendor y magnificencia.
Ahora con renovada esperanza y fé los pobladores aguardan las lluvias del patrón San Francisco, el que, poco llega, asimismo el nacimiento del Niño Dios en el mes de Diciembre.

3.4 ZONAS CLIMÁTICOS
De acuerdo con la clasificación del geógrafo Javier Pulgar Vidal, quien divide al Perú en 8 regiones naturales, tomando en cuenta sus altitudes, Uchucmarca contaría únicamente con tres regiones: yunga fluvial, quichua, jalca y selva alta, para entenderlas mejor vamos a definir a cada una de ellas en armonía con las zonas de nuestro distrito:

LA YUNGA FLUVIAL
Que está conformada por las partes más bajas de los valles interandinos, entre los 1000 y 2500 m. sobre el nivel del mar. El caserío de Púsac está situado en esta región, donde el clima es cálido durante los días y frescos en las noches.
Durante el día la temperatura oscila entre los 18 y 28ºC, con insolación en los meses de mayo hasta Setiembre presenta escasa humedad atmosférica y las lluvias son mínimas, salvo en las llamadas lluvias de verano, que son torrenciales y que llegan a causar algunos años verdaderos estragos.
Cuenta con poca vegetación natural, pero si es muy favorable para el cultivo de árboles frutales y para la crianza de aves de corral.
A la yunga fluvial, que se caracteriza por ser cálido se le llama temple y esta conformado por el hermoso valle de Púsac y fuera de nuestra circunscripción política son zonas temples, los valles situados en las riberas del Marañón, como Guanabamba, Balsas, etc.

QUECHUA O QUICHUA
En la zona andina de altura media, y quiere decir zona de clima templado, abrigado; comprende entre los 2500 y los 3500 m. sobre el nivel del mar.
En nuestro distrito corresponden a esta zona la quichua, Huiñal Hondolep, Llihuín, Puémbol, chitapampa o Shitapampa y el valle donde se halla el pueblo de Uchucmarca, capital de nuestra comarca, de igual nombre; además de otros lugares, donde el clima es templado con temperaturas que oscilan entre 10º y 18ºC, durante el transcurso del año.
Regularmente las lluvias empiezan en el mes de Diciembre y se prolongan hasta el mes de marzo o comienzos de abril. En esta región hay bastante y variada vegetación. Cuenta igualmente con una fauna muy diversificada. Es una zona muy propensa para la agricultura y la ganadería.

SUNI
Significa alto. Se ubica entre los 3500 y 4100 m. sobre el nivel del mar, en los declives oriental y occidental de los Andes.
En la región Suni, el clima es muy frígido y al mismo tiempo húmedo durante el año. La temperatura fluctúa entre los 7 y 11ºC. Allí hay mucho más abundancia de lluvias con truenos, relámpagos y granizadas.
Los cultivos están propensos a las heladas. Se encuentran en esta zona, entre otros lugares, los caseríos de Las Quinuas de Ulila, Llamactambo, Quinahuayco, Chilcahuayco y Andul, que son muy apropiados para la producción de tubérculos como la papa, la mashua, la oca y el olluco, etc. además allí se practica también el pastoreo del ganado.

PUNA O JALCA
Puna significa mal de altura. Es la región comprendida entre los 4100 y los 4800 m. sobre el nivel del mar. Su relieve está conformado por las amplias mesetas o partes planas de los macizos andinos, y en ellas se registra la presencia de lagos y lagunas. Su típica vegetación la constituyen el ichu, paja u ocsha, la champa y algunas cactáceas raquíticas.
En esta zona el clima es bastante frío y sumamente penetrante.
En las noches la temperatura desciende por debajo de los 0ºC, lo cual permite que el agua de rocío amanezca congelada, sobre todo en los meses de Julio a Setiembre. En épocas de lluvias caen rayos acompañados por grandes tempestades y al día siguiente las cumbres amanecen cubiertas de nieves resplandecientes.
En esta región se encuentran los cerros Kumullca, kashurco, Churuguanay, Huampatén, Lap-Lap, entren otros lugares.
En esta zona hay igualmente lindas mesetas y pequeños declives, en donde se puede criar llamas y alpacas, por la presencia de abundantes gramíneas, entre ellas el ichu, que son muy apropiadas para la alimentación de este tipo de ganado.
También a esta zona la caracterizan algunos arbustos como el chinchango, el lirio de jalca, la zarcilleja, etc.

SELVA ALTA O RUPA RUPA
Se le conoce también como ceja e selva, significa zona caliente. Se ubica entre los 500 y los 1500 m. sobre el nivel del mar.
Presenta un relieve inclinado por encontrarse en el flanco oriental de los Andes. Es la zona de los pongos y cañones, por donde los ríos se abren paso en forma torrencial y estrepitosa hacia la hoya Amazónica.
Conviene señalar que en el Perú llamamos asimismo a esta zona montaña que, como queda visto, no se refiere a una elevación de terreno sino, como apunta Raimondi, a la parte cálida y cubierta de bosques vírgenes, situado al otro lado de la cordillera, dándose comúnmente en el país el nombre de monte a cualquier lugar, cubierto de vegetación virgen sin cultivo. Así nosotros solemos decir montaña de Huancas, de Chibuliaco, Lliban, por ejemplo.
El distrito de Uchucmarca por ser colindante con el selvático departamento de San Martín, comparte esta característica.

1.- Foto superior:El peñón Cashurco,eterno centinela del pueblo de Uchucmarca y en donde el sabio Antonio Raimondi,en 1859,buriló su nombre:"A.Raimondi"
2.- Laguna de Huayabmba.
3.- Laguna Las Quinuas de Ulila
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Nota:Tema tomado textualmente de la obra:"Monografia del Distrito de Uchucmarca",1994.

Mapa de Uchucmarca
Mapa de ubicación de Uchucmarca
Ruta para llegar a Uchucmarca
Julio Navarro Villanueva, de blanco (1915-1950)Julio Navarro Vilanueva y su amigo Julio Horna Santillán (izquierda) ,ambos comuneros de Uchucmarca,Bolívar, La Libertad.








viernes, 26 de marzo de 2010

Datos Generales del Distrito de Uchucmarca-Perú.







Autores:Ramiro Sánchez Navarro y Francisco Mestanza Navarro.
UBICACIÓN, EXTENSIÓN Y LÍMITES
Se encuentra ubicado en la provincia de Bolívar, departamento y región de La Libertad. Limita por el Nor Oeste con el distrito de Chuquibamba, provincia de Chachapoyas, departamento de Amazonas; por el Norte Nor Este con el distrito de Saposoa, provincia del Huallaga, departamento de San Martín; por el Este con el distrito de Cajamarquilla; [hoy Bolívar], de la provincia llamada también Bolívar; por el Sur con el distrito de Ucuncha y por el Sur Oeste con el de Longotea, de la indicada provincia.
Cuenta con una extensión territorial de 190.53 kilómetros cuadrados, lo cual lo sitúa en el cuarto lugar, de los demás distritos:
Bolivar = 740.58 Kms2
Condormarca = 331.26 Kms2
Longotea = 192.88 Kms2
Uchucmarca = 190.53 Kms2
Bambamarca = 165.20 Kms2
Ucuncha = 98.41 Kms2
Las coordenadas geográficas del distrito de Uchucmarca son 07º, 02´, 38” de latitud sur y 77º, 48´, 12” de longitud oeste.

TOPONIMIA
El nombre del distrito es una combinación quechua Aimara. Proviene del Quechua Uchuc = Pequeño y Marca = Pueblo. Es decir "pueblo pequeño" o "pueblo chico", que es lo mismo.
El nombre de la comunidad y distrito de Uchucmarca data de la época colonial, cuando en 1572, cuando por la ordenanzas del Virrey Francisco de Toledo, fue refundado el actual pueblo como una reducción de indios,los que sobrevivieron al terremoto de 1547,donde medio pueblo fue sepultado,juntamente con el cura Pablo Ramirez de Feria.
Este nombre en sus inicios correspondió únicamente al pueblo, en clara alusión a su escasa o pequeña población de aquel entonces, luego se extendió a todo el territorio perteneciente a la reducción o pueblo.Antes de 1572,el pueblo tenia por nombre Puyumarca.
Con este mismo significado, de "pueblo chico", existe el nombre Uchucmarca en otros lugares del país como en Huacrachuco [Huánuco], y Cerro de Pasco.
En Ayacucho este topónimo ha devenido en Uchuymarca trocándose la C por la Y. También se ha dado el caso que el término Uchuc ha sufrido la pérdida de la última letra [c], quedando como Uchumarca. Pues así ha sido reconocida el nombre de nuestra comunidad campesina.
Raymondi, en su obra “Historia de la Geografía del Perú”, registra el nombre de nuestro distrito como Uchucmarca y Uchumarca [:371]. En el primer caso incluyendo la letra c y en el segundo omitiéndola.
Este mismo autor cuando se refiere al Uchucmarca del Curato de Saysa, Provincia de Lucanas, Ayacucho lo escribe como Ucchuymarca, es decir con doble c y con la “y” en ves de la “c” al centro de la palabra. [:383]. Esta forma escrituraria ha tomado Carlos Gates Chávez en su libro La Historia inédita de los Chachapoyas para referirse a nuestro distrito. Empero, el cronista Felipe Huamán Poma de Ayala en Nueva Crónica y Buen Gobierno lo escribe como Uchucmarca a este pueblo ayacuchano; en la época del citado cronista por lo visto mantenía la misma escritura con respecto a nuestro actual distrito. [:88]. En cambio, Víctor Navarro del Aguila en Las Tribus de Anckowallock, lo escribe como Uchuymarca sustituyendo la c por la y.
En cuanto a la significación de este topónimo [Uchucmarca], la supresión de la c ha dado lugar a más de una versión. Max Espinoza Galarza en Topónimos quechuas del Perú, estima que el nombre de nuestro distrito puede significar pueblo chico o pueblo del ají, pues la palabra uchu, sin la c, quiere decir ají en quechua. Nosotros creemos que uchucmarca, con la letra c o sin ella, se traduce unicamente como pueblo chico, motivo por el que la otra versión o acepción de pueblo del ají o pueblo del uchu, deben ser descartadas. Se trata sólo de simples coincidencias y nada más a causa de la pérdida de la letra c. Aunque debemos admitir que en Uchucmarca como en los demás pueblos de nuestra región el uchu es un plato típico, hecho con papas, al cual se le llama también papauchu o picante de papas, pero que nada tiene que ver con el nombre de Uchucmarca.

Miguel Angel Vega Castro, coterráneo y pariente nuestro, le da una significación forzada al topónimo Uchucmarca. Textualmente afirma: “palabra quechua, que significa comarca que se desliza, que se derrumba, lo que armoniza con el comportamiento geológico del lugar”[:207]. Nos resistimos a creer que los españoles, conociendo la fragilidad del terreno, hubiesen osado establecer allí una población, así sea mayoritariamente india, a sabiendas que podría correr el riesgo de ser sepultada por las avalanchas de lodo, desprendidas del cerro por los deslizamientos como resultado de las lluvias torrenciales, como ciertamente sucedió.
CAPITAL
La capital de la comunidad y distrito de Uchucmarca es el pueblo de igual nombre, que se ubica a 3035 metros sobre el nivel del mar.
El nombre completo de nuestro pueblo capitalino es San Juan Bautista de Uchucmarca o simplemente San Juan de Uchucmarca, tal como consta en el documento de 1608. Los españoles cuando fundaban pueblos acostumbraban bautizarlos dándole primeramente el nombre del santo patrón y luego el nombre de la comunidad, parcialidad o comarca. Por esta razón, el pueblo fue designado como San Juan Bautista de Uchucmarca. El Instituto Geográfico Nacional ha omitido el nombre de su Santo Patrón y solamente admite el del distrito y comunidad, al que pertenece: Uchucmarca.
La capital distrital, ostenta la categoría de pueblo. La ley 12301, del 3 de mayo de 1955, durante el gobierno del general Manuel Odría, le asignó este reconocimiento legal.
El pueblo de Uchucmarca, alegre y pintoresco, se encuentra en un hermoso valle, entre las coordenadas 07, 07´ 38”, de Latitud Sur y 77, 50´, 43”, de Longitud Oeste.
Está localizado en una zona transicional, es decir entre la Jalka o Puna y la Quichua. Por lo tanto goza de un clima templado. Su posición estratégica le permite ocupar un lugar equidistante entre las zonas bajas o quichuas, donde se producen legumbres y cereales y aquellas altas o jalcas que lo son los tubérculos. Este centro poblado mayor está rodeado de cerros, de suaves pendientes y acolinados, como el San Cristóbal al oeste, el Calvario al sur, El Cumullca al sureste, el Churuguanay al este y el peñón Cashurco al norte [Casha Urco], de fuerte pendiente, y que se alza majestuoso, hierático y sombrío, debido a sus tonalidades negroazulados. Con sus 4200 metros de altitud sobresale sobre los demás cerros y cual eterno centinela, se yergue imponente frente a la capital distrital y comunal. Hasta él llegó el sabio naturalista italiano, Don Antonio Raimondi, en enero de 1860, al recorrer la provincia de Pataz, de Norte a Sur. No está demás recordar que por aquel entonces Uchucmarca formaba parte de la indicada Provincia.
El sabio Antonio Raimondi, no queriendo desperdiciar la oportunidad, decidió estampar su ilustre nombre en el peñón Cashurco. Y como señala Gustavo Arboleda, procedió a burilarlo con mano firme: A Raimondi; “exponiéndolo hacia el oriente, como para que el sol de todas las mañanas, antes de besar la floración de la selva, saludara con sus nacientes matices al mudo testigo de su ejemplar constancia y sabiduría”.
POBLACIÓN
Según el Censo Nacional de 1993, la población total del distrito era de 3167 personas, ocupando el segundo lugar a nivel provincial.

Bolívar = 4629 h.
Uchucmarca = 3167 h.
Bambamarca = 2999 h.
Condormarca = 2080 h.
Longotea = 2473 h.
Ucuncha = 1254 h.

La población actual del distrito se ha formado básicamente con el aporte autóctono al cual se han añadido la de otros pueblos como Chachapoyas, Huamachuco y Celendín, etc. a propósito, en 1950, Gustavo arboleda A; sostenía la existencia de cierta unidad étnica entre sus habitantes, que mantienen casi intacto su autoctonismo [:76]. Las familias actuales responden a los siguientes apellidos o patronimicos: Navarro, Vega, Rojas, Floríndez, Sánchez, Valle, Garrido, Torrejón, Trigoso, Castro, Caicedo, Sagástegui, Prieto, Lozano, Llaja, Huamán, Camán, Peche, Isique, Chimovén, Epiquén, Ullilén, Garro, Portal, Chávez, Urquizo, Quispe, Rocha, Santillán, Mestanza, Alfaro, Mariñas, Puertas, Guevara, etc.
IDIOMA
La población es de habla castellana. Mezcladas con la lengua española subsisten palabras sueltas del mochica y del quechua, lo cual ha dado lugar a que Gustavo Arboleda sostenga que durante el incanato el quechua no fuera difundido convenientemente y que por lo mismo, esta civilización no dejó vestigio duradero en la región [:47]. No compartimos este criterio. Creemos por el contrario que el quechua gozó de amplia difusión durante este periodo incaico y en los primeros años de la conquista española en que se estudian y conservan las lenguas vernáculas, a las que traducen los textos fundamentales del cristianismo. Como lo asevera Alejandra Moreno Toscano en Historia Mínima de México [:56] Rafael Lapeza afirma que la castellanización posterior se debió a la dificultad de la evangelización en lenguas indígenas; por eso anota: Frente al indianismo de la Iglesia, el Consejo de Indias alegaba en 1596 [de que] la abigarrada multiplicidad de las lenguas aborígenes y la dificultad de explicar bien en ellas los misterios de la fe cristiana, por lo que se ha deseado y procurado introducir la castellana como más común y capaz [:544]. Luego nos dice: A pesar de que el rey [Felipe II] anota que no parece conveniente apremiarnos a que dé en su lengua natural, el Virrey del Perú da en ese mismo año órdenes conminatorias para que misioneros y caciques se valgan del castellano. Expresa que la contienda prosiguió hasta que en 1770, expulsados ya los jesuitas, una Real Cédula de Carlos III impuso el empleo del español. Pero mientras tanto los misioneros aleccionados en las cátedras de lenguas generales indígenas habían contribuido eficazmente a que éstas se mantuvieran y extendiesen su dominio geográfico: así difundieron el quechua en el sur de Colombia y el Noroeste de Argentina. Después de 1770 se enseñaban conjuntamente el español y el quechua en tierras tucumanas, y el general Belgrano hubo de usar el guaraní en sus cartas a las gentes del Nordeste argentino y Paraguay para que se sumaran a la causa independentista [:544].
Lapeza también puntualiza que la difusión de las lenguas generales [Aborígenes] no fue solo obra de eclesiásticos, sino consecuencia de todo el proceso de la conquista y colonización. En el siglo XVI los españoles que desde Méjico fueron a establecerse en Yucatán y América Central llevaron consigo multitud de palabras nahuas a las cuales estaban ya acostumbrados y favorecieron la propagación del nahua a costa del maya y otras lenguas; dentro de este marco se sitúa el hecho de que "cantares a lo divino" en la lengua de los aztecas coadyuvasen a difundirla en Tabasco [:545]. Un fenómeno similar ocurrió en América del Sur.
Hasta la década del 60, del siglo pasado, el quechua hallábase muy generalizado en la región del Marañón, de Amazonas y San Martín principalmente, así como Huánuco y la parte sur de la provincia de Bolívar como producto de la difusión hecha por los misioneros españoles durante los primeros siglos de la conquista. Francisco Izquierdo Ríos, ignorando este hecho y reconociendo la raíz andina del quechua, hablado por los lamistas y los moradores del Huallaga Central, buscaba una explicación racional a la gran difusión de esta lengua en la región de la selva. Por ello se preguntaba: ¿A qué se debe su vasta y profunda presencia en la enorme región de la selva? Pues casi toda la toponimia y la nomenclatura de plantas, animales, cosas, están en idioma quechua. Problema trascendente, fascinante, que ya debían haber resuelto nuestros lingüistas [:133]. En Uchucmarca y demás pueblos de nuestra región, el quechua ha desaparecido absorbido por la lengua española, quedando de este idioma solo palabras sueltas y aisladas, las que sobreviven en la toponimia, antroponimia, la flora y la fauna, etc, tras el anarquizamiento de la sintaxis quechua, pero tal hecho se ha debido principalmente a la alarmante disminución de la población aborigen que lo hablaba, víctima de las enfermedades traídas por los peninsulares ibéricos. Norman Whitter por ello expresa que también trajeron terrible destrucción, del 50 al 100 por ciento de indígenas de varios pueblos perecieron como resultado del sarampión, las viruelas, la varicela y la malaria que repetidamente cobraron numerosas víctimas [:32]. Los indios carecían de defensas orgánicas para librarse de estas enfermedades.En la década del 60 del pasado siglo XX, la población infantil de mi pueblo fue diezmada y de milagro yo y mis hermanos salvamos. Por esta razón, Miguel Ángel Vega Castro apunta: Al finalizar el siglo XVIII la nación indígena, había sufrido una contracción demográfica tal, que apenas quedaban algunas familias como testigos de su presencia remota, esto lo inferimos del predominio casi absoluto de patronímicos españoles en toda el área de Cajamarquilla y el Collai, aún en el asentamiento de mitimaes de Huancaspata. [:195].
A la acción destructora de las epidemias, se sumaron las guerras, en las que los indígenas eran la carne de cañón, el éxodo dirigido por los españoles para poblar otros lugares y la castellanización de los indígenas como consecuencia de su convivencia con gente de habla hispana, con quienes se cruzaron y asimilaron su cultura, de la que forma parte la lengua castellana.
RELIGIÓN
La población del distrito y demás pueblos de la región siguen siendo mayoritariamente católicos. Los llamados protestantes o evangélicos son una ínfima minoría, que no mantienen firmes sus creencias, puesto que mayormente participan activamente de las fiestas religiosas del catolicismo. Empero, se advierte que tras del culto católico subsiste aún un culto pagano de origen prehispánico.Lo veremos más adelante.
VÍAS DE ACCESO
TRANSPORTES Y COMUNICACIONES
El pueblo y distrito de Uchucmarca está conectado al resto del país por un camino carretero. Partiendo de Lima, la capital de la República, se emplean tres días aproximadamente para arribar a la capital distrital a bordo de algún carro y siguiendo la ruta de Lima – Trujillo – Cajamarca – Celendín – Balzas – Longotea – Uchucmarca.
Se puede igualmente partir de Púsac por camino de herradura, a pie o a lomo de bestia hasta el citado pueblo, empleando alrededor de seis horas de viaje.Desde setiembre del año 2009 existe igualmente una trocha carrozable entre Púsac y Uchucmarca,que pasa por los lugares de Chómal,La Quichua,etc.,que acorta las distancias a una hora y media en carro.
Fotos:
1.- La foto superior corresponde al mapa de la provincia de Bolivar.Por desgracia no he podido encontrar un mapa mejor,pero en él se pueden apreciar los mapas distritales.El distrito más grande que se halla al centro es el distrito de Bolivar,que siempre se presta a confuciones por los poco conocedores de la geografia politica,que lo confunden con la provincia del mismo nombre.El distrito de Bolivar es el más grande y limita hacia el norte con Ucuncha,Longotea y Uchucmarca,claramente visibles.El que está al lado de San Martin es Uchucmarca y los dos restantes hacia el Marañón,Cajamarca.Hacia el sur,el distrito de Bolivar colinda con Bambamarca,que está junto a Condormarca.
2.- Mapa del Departamento de La Libertad y sus provincias,entre ellas Bolivar.
3.-Mapa del Perú con la ubicación del Departamento de La Libertad.
4.-es un dibujo que da la idea de la guerra que sostuvieron los incas no solamente con los isleños de la isla de Puná sino con los chachapoyas,del que Uchucmarca fue uno de los pueblos principales, asi como con los demás pueblos que se resistieron.
5.- jóvenes de Uchucmarca jugando al fútbol,deporte muy popular en nuestro distrito y a nivel nacional.
6.- Vista panorámica del pueblo de Uchucmarca,Provincia de Bolívar,Departamento de La Libertad,Perú.




Nota: El cuadro organizacional de  las comunidades campesinas ha sido tomada del libro:"Lucha por la tierra,reformas agrarias y capitalismo en el Perú del siglo XX", de Rodrigo Montoya Rojas y los dos mapas siguientes corresponden a la ubicación geográfica del pueblo y distrito de Uchucmarca. Y el tercero y último al mapa de la Comunidad Campesina y distrito de Uchucmarca.

viernes, 19 de febrero de 2010

Costumbres Sociales en Uchucmarca-Perú.






Autores: Ramiro Sánchez Navarro y Francisco Mestanza Navarro.
El Matrimonio al trato

En otros tiempos, de la antigüedad como decimos, en Uchucmarca se tenía por costumbre de que si un varón deseaba o quería conquistar el amor y la simpatía de una dama debería hacerlo demostrándole ser de una carga de leña,un saco de papas,etc. al lomo de la acémila, es decir sin necesidad de ayuda, así como en otras actividades, que resultan ser forzadas y exigidas o exigentes, entre ellas la agricultura, etc.

Otra forma o método era, que por las noches, cuando todo el pueblo estaba durmiendo profundamente, el pretendiente iba a la casa de su elegida llevando sobre las espaldas un gran tercio o atado de leña para dejarlo en su puerta. Al día siguiente volvía a pasar, para ver si ella ya había utilizado o no la leña. Esta prueba podía durar algunos días más, incluso una semana, si durante ese lapso, la leña se había consumido en parte o algo, quería decir entonces que ella estaba de acuerdo en convivir con él, pero de no ser así, al pretendiente no le quedaba más remedio que coger su leña y llevarla a su domicilio.

También era costumbre que el pretendiente “pidiera la mano” de la joven a sus padres por medio de una carta. Si a sus progenitores les parecía bien entonces obligaban a su hija a tener que convivir con aquel hombre, a quien, en la mayoría de las veces, nunca lo conoció, porque bien podría ser de otro pueblo. A todo este periodo de convivencia lo llamaban “prueba de cariño”, que vendría a ser un cierto tiempo, en el que, la pareja podría descubrir la compatibilidad de caracteres o no. si en este periodo no hubo comprensión, cada quien tomaba su camino, como su nada hubiese sucedido entre ellos.

El Compadrazgo y comadrazgo
Los compadrazgos y comadrazgos, en nuestro medio, en Uchucmarca, tiene varías acepciones, según los grados de relación o vinculación entre familias, que puede ser incluso íntimo. En tal sentido, vamos a referirnos primeramente al compadrazgo o comadrazgo que se acostumbra en los colegios. Esta costumbre tuvo mucho éxito en la década del '70, allá en Uchucmarca, y por ello, cualquier pareja de compañeros de aula, que hayan sido amigos íntimos, podrían conservar dicha amistad durante el futuro por medio del compadrazgo, es decir prefiriendo hacerse compadres, pero compadres de palabra y para concertarlo o declararlo habla un padrino o una madrina, que sería indudablemente cualquiera de los compañeros.

El padrino era el encargado de celebrar la pequeña ceremonia. En consecuencia procedía o hacía enganchar los dedos meñiques de la mano derecha, de cada pareja y después de decir unas cuantas palabras relacionadas con el acto, de exigirnos mutuo respeto y lealtad, les declaraba compadres. Desde entonces las palabras "comadre", ficomadrita" o "compadre" “compadrito", se comenzaban a dar en señal de saludo y respe to inicial, ya que un acto de esta naturaleza se consideraba sagrado. En la actualidad, esta costumbre ha caído en desuso y olvido, debido a que hay alumnos menores de edad que en aquellos años.

Hay igualmente "compadrazgo" por echar el agüita de socorro" al bebito de algún ciudadano, o, "compadres" por haber recogido del suelo al hijo de una madre que recién dio a luz.

Generalmente esta persona es una mujer parturienta, llamada matrona. y es ella quien también atiende en los momentos previos al parto. Entonces pasaba a ser comadre por haber “recogido del suelo" al hijo. El compadrazgo por llevar a un niño al bautismo, es otra de las formas.
Quienes “marcan al niño" para el bautismo son pareja, es decir hombre y mujer. Estas tres últimas formas de compadrazgo y madrinazgo tienen carácter solemne, y quienes contraen este tipo de compromiso, se guardan gran respeto y amor, y los niños cuando crecen, guardan también gran respeto a sus padrinos, a quienes en algunos casos, les obedecen como a sus segundos padres.

Los entierros de nuestros abuelos
Durante los siglos XIX y hasta la década del 60, del siglo XX, en Uchucmarca, habían muchas familias que llegaron a obtener valiosas fortunas. La mayoría de estos “ricachones” eran criadores de ganado vacuno, lanar y caballar. El negocio, o sea la venta de dichos animales, se traducía en dinero metálico o papel billete. En un pueblo aislado como era en ese entonces Uchucmarca, con pocas necesidades, y en donde el comercio se desenvolvía por lo general en base al trueque, el dinero mayormente servía para guardarlo, llegando incluso a depreciarse.

Se cuenta, por ejemplo, que mi bisabuelo José Bernabé Navarro Chávez (¿1848-1926?) y también sus hijos, es decir mi abuelo(1887-1960) y mis tíos abuelos poseían plata blanca, de 9 décimos, que ellos guardaban en talegas y solían derramarla sobre un cuero de vaca, en el patio de sus casas solariegas para que les diera el sol y de ese modo se evite el moho, la humedad y la herrumbe. Mi madre, doña Luisa Navarro Epiquen, cuenta que valiéndose de una palana su papá, o su abuelo, volteaban y esparcían las monedas sobre los cueros a fin de que se secaran con el sol.

Se dice también que las familias más poderosas, de aquellos tiempos idos, eran los Navarro y Los Vega. Estas familias, cuentan los antiguos pobladores, vivían en constante riña, prodigándose un odio recíproco, a causa de sus riquezas y en un afán por ser los unos más que los otros, emulando así, a los Montescos y a los Capuletos, del drama de Romeo y Julieta.

Todos los millonarios y “ricachones”, antes de morir, escondían su dinero, consistente en libras peruanas, de oro, puestos en circulación desde los tiempos de Piérola, así como monedas de “plata blanca” para lo cual cavaban un hueco con gran diligencia en lugares estratégicos, es decir en donde nadie los pudiera sacar. Pero esto se debía a la falta de bancos, problemas que persiste hasta hoy en día, con la diferencia de que en la actualidad el dinero se hace cada vez más necesario.

Todos estos “entierros”, en la actualidad son muy rebuscados, siendo muchos de ellos localizados y saqueados. Es bueno señalar que en nuestro medio se solía llamar a las monedas de oro emitidas en el último gobierno de Nicolás de Piérola (1895 - 1899) “Libras esterlinas” que también circulaban, cuando su nombre real era “Libra Peruana”, que estaba a la par con el signo monetario de los ingleses.
Nuestros abuelos, aparte de las susodichas monedas de oro y plata, enterraban igualmente objetos fabricados con estos metales preciosos. Estos viejos eran avaros y por demás mezquinos, pues en vez de invertir en algo provechoso o repartirlo entre sus hijos, etc., preferían enterrarlo, y de los que, con el tiempo disque, se adueñaba el diablo o shapingo.
FOTOS:
1.- Foto superior:Ramiro Sánchez Navarro en el pueblo de Chisquilla,provincia de Bongará,Departamento de Amazonas-Perú.Año:2005.Está en compañoa de unos amigos.
2.- El recordado policia Erasmo Quispe Vásquez junto a Don Manuel Puertas Caicedo y su hermana Lucia Puertas Caicedo viuda de Eguiluz posan para el recuerdo junto al puesto policial de Uchucmarca.Setiembre de 1977.
3.-Doña Serafina Puitiza en la tarea de hilar.Foto de 1973.Tomado de la Revista Geomundo de 1980.
4.-Mi tia Ernestina Navarro Puertas hilando junto a su nieta y otras dos hilanderas a cada lado de su puerta.Foto de 1973.Tomado de la Revista geomundo de 1980.
5.- El sector de Huiñal,en la comprensión del distrito de Uchucmarca,Provincia de Bolivar.Departamento de La Libertad,Perú.
Nota.- Este tema ha sido tomado de la obra:"Monografia del Distrito de Uchucmarca".Año:1994.

sábado, 30 de enero de 2010

Harás un viaje largo,un relato de la vida real.


Autor:Ramiro Sánchez Navarro
A eso de las dos de la mañana, en que casi toda la población limeña se entregaba al placentero descanso, don Tefo me comenzó a llamar por mi nombre. Su voz, grave y severa, trasuntaba un gran resentimiento y enojo hacía mi.Me encontraba dominado por el sueño a causa del cansancio y la fatiga del rudo trabajo de aquel día. Por este motivo, sus intermitentes llamadas, profiriendo mi nombre, con gran amargura y desazón, me parecieron poco audibles, como si fueran voces lejanas, traídas hacía mi camastro por algún viento misterioso. Aquellas llamadas, que las consideraba impertinentes, comenzaron a martillar mi cerebro de rato en rato; inicialmente no les presté la atención e importancia debidas; de a pocos subían de tono y al fin lograron despertarme del todo. Un repentino temor se fue apoderando de mi, cuando en aquellos momentos recordé lo que su cuñada Felicita, esposa de su hermano Gilberto, me había dicho una semana antes: “no te confíes mucho del Tefo. Qué rato te va a botar de sus casa. El tiene esa costumbre. A su hermana Alejandrina lo ha botado y a otras personas también"... "No creo que me bote”, le argüía y añadía:- “me llevo bien con él y con su señora”, a lo que ella me replicaba: “bueno, yo te digo nomás que vayas buscando tu cuarto”. Ya te acordarás de lo que te estoy diciendo...”
Don Tefo seguía insistentemente mascullando mi nombre, poniéndome en grandes aprietos. Después de largas vacilaciones me decidí a contestarle.
- Si, don Tefo, ¿me llama? – vanamente me esforzaba en aparentar serenidad y calma, mi voz delataba el temor que de pronto me había cogido.
- Si, si te estoy llamando desde hace rato y tu no querías hacerme caso. Te llamo para decirte que mañana vas a hacer un viaje largo.
- ¿Viaje largo?- exclamé desconcertado y añadí:- ¿a dónde piensa enviarme? Porque yo no he pensado viajar todavía. No tengo dinero para regresarme a Uchucmarca.
- Mañana quiero que te largues de mi casa. No deseo verte más por aquí. Ese es el viaje largo que harás...- me respondió con la voz áspera y tajante. No supe qué contestarle. Pero al fin, recobrando un poco la calma, me animé a decirle:
- Ya, está bien. Mañana haré ese viaje largo. Por ahora lo único que le pido es que me deje dormir.
Entonces cesó de llamarme y todo a mi contorno quedó en silencio por largo rato. Esta desagradable noticia, cual baldazo de agua fría, me había cogido de improviso y, por el resto de la noche, me quitó las ganas de seguir soñando. Aunque aparentaba dormir, lo cierto era que estaba pensando, todo el tiempo, en una loca y desenfrenada obsesión sobre la forma en que llegaría a resolver mi problema de vivienda y de trabajo. ¿Adónde ir? Mi situación era muy crítica aquel 1977, año crucial, que marcó mi existencia de paria. Aquel año llegué a Lima en busca de mejores horizontes, acariciando la idea de un buen trabajo que me permitiera vivir con cierto decoro y pudiera al fin realizar mis sueños de ser todo un profesional. Pero, vaya qué decepción! Desde el momento mismo en que arribé “a la ciudad de mi adorado sueño”, como rezan las letras de la canción “El Provinciano”, la situación se me presentaba peliaguda y muy complicada. Sólo conseguía trabajos esporádicos en el pintado de casas, cuyas paredes les pasaba una mano y otra de pintura. Pintor de brocha gorda, de brocha grande, como decíamos; o como ayudante en construcción civil, en donde mi labor era preparar la “mezcla” de arena, cemento y agua para unir los ladrillos, con las que se formaban las paredes, que levantaban los maestros albañiles; armar columnas con las varillas de fierro, adquiridas en alguna ferretería; abrir zanjas para cimientos a golpe de pico y barreta, y después, todo sudorosos, ir botando a los costados de aquellas aberturas la tierra removida, con la ayuda de una palana, hasta que las mismas formaban largos montículos.
Me obsesionaba la idea de no saber adónde ir. Sin dinero en el bolsillo era obvio que no era posible alquilarme un cuarto. Meditaba sobre este asunto cuando aquella noche, testiga de mi peripecia, fue profanada en su silencio por la voz inquisidora de doña Lucrecia:
- Y ¿porqué ya pues lo botas de la casa?. ¿Qué mal te ha hecho? – le inquirió a su esposo, poniendo en clara evidencia su preocupación y pesar. Advertí que ella no estaba de acuerdo con él para que yo me fuera de su casa, arrojado como un ser despreciable ,como un perro zarrapastroso.
- Se ha portado mal. Me ha hecho quedar mal en el trabajo – exclamó secamente.
De nuevo el silencio se apoderó de la sala- comedor donde me pasaba las noches, la cual se hallaba artificialmente dividida con triplays, aislando el dormitorio del dueño, en cuya cama mullida, se pasaba meditando, cuando no encontraba trabajo como maestro en construcción civil. Por ser chamba esporádica y ocasional, las más de las veces, lo mantenía en zozobras económicas y doña Lucrecia se las ingeniaba de mil maneras para preparar el desayuno y el almuerzo, puesto que la cena ya casi no la conocíamos. Pues nos contentábamos con tomar un caldo de pescado y unos cuantos camotes cocidos con cáscara y todo.
Desde el día en que me alojé en su casa, pasé a ocupar todas las noches un ángulo de su sala, en cuyo piso de cemento tendía de largo a largo un polvoriento colchón de paja, que había puesto a mi disposición; sobre él quedaban tendidos mis huesos y todo mi torturado cuerpo. A la mañana siguiente, como si se tratara de un acto ritual, yo procedía a levantarlo cuidadosamente para recostarlo a la pared, previamente doblaba las dos frazadas, las cuales junto a la pequeña almohada, quedaban superpuestas ,reposando sobre una silla de madera. A corta distancia, los dueños de casa pasaban la noche, ocultos tras las paredes de triplay y de la floreada cortina de tela que tapaba la puerta del dormitorio.
Don Telésforo, a quien en términos amicales, como queda visto, le decíamos “don Tefo”, era un mestizo aindiado, de unos 50 años aproximadamente. De contextura delgada y estatura mediana, era parco en el hablar. Su mirada dura y recelosa hablaba ya de por si de la vida llena de dificultades y estrecheces económicas que llevaba a causa de los trabajos esporádicos en la construcción civil. Sólo una vez pude verlo en mi pueblo natal,Uchucmarca, cuando llegó de visita y se encontraba alojado en casa de su hermana Felipa, nuestra vecina.
Por aquel entonces, era yo apenas un niño, que no pensaba en viajes a la capital de la república y mucho menos en pedir favores a nadie. Me había tendido una mano cuando llegué a la ciudad de mi adorado sueño, pero al poco tiempo ya me estaba enviando de nuevo a la calle. Recordé, a propósito, como había llegado a Lima, en donde los parientes de mi madre se negaban a acogerme por sus casas, pues en cada provinciano pobre que llegaba a la capital en pos de la superación personal, ellos solamente alcanzaban a ver a un menesteroso más, que venía a quitarles la tranquilidad y “hacerles gasto” y los parientes de mi difunto padre tampoco se quedaban atrás. No se animaban a darme una posada, por idénticos motivos.
Cierta noche, cansado de dormir en la banca de algún parque o dentro de algún carro destartalado y abandonado a su suerte, en algún garaje del centro de Lima, quise darle un poco de comodidad a mi maltratado cuerpo, yendo a pernoctar en la casa de una tía solterona, a donde había llegado de visita, cuando apenas hube arribado a la gran urbe. Le toqué el timbre y su voz se dejó oír desde el interior de su sala, con el consabido “quién es”. Le respondí que era yo, su sobrino. Le di mi nombre y el motivo de mi visita. Me contestó desde adentro, que si quería dormir cómodamente, para eso no estaban disponibles los mullidos sillones de su sala – comedor, sino el hotel Sheraton, que allí cerca, a escasas cuadras se alzaba imponente, exhibiendo su moderna construcción, de muchos pisos. No me abrió su puerta y yo pasé una noche más a la intemperie. Fue así como intentando alojarme en la casa de un paisano y pariente de mi pueblo fui a dar en la casa de don Tefo, quién siempre se mostraba animoso cuando evocábamos a la “santa tierra”. Algunas tardes, cuando él regresaba a su casa después de realizar alguna visita a sus amistades, que eran mayormente sus colegas albañiles, adonde iba casi siempre en busca de chamba, me hablaba de su vida en Uchucmarca y de lo feliz que había sido allí, durante su niñez y juventud. Una de aquellas tardes, cuando el sol veraniego se iba ocultando de nuestras miradas, recibió la repentina visita de “Don Luis”, un contratista de obras, de aspecto bonachón y campechano, a quien trataba con todas las cortesías del caso, propias de un cortesano.
Don Tefo, lleno de curiosidad, le preguntó de cómo le iba con los “contratos”. Este le respondió que acababa de “sacar una nueva” por las Torres de Limatambo.
- Lo que es yo y Candelario – le dijo refiriéndose a mi – andamos sin trabajo ya por una semana.
- No hay problema. Les daré trabajo desde mañana lunes si lo desean. Tengo varios cuartos para tarrajear.
Aliviados suspiramos los dos. Al fin volvíamos a tener trabajo. Doña Lucrecia, una menuda y prieta mujer, cuya cabellera mostraba algunas hebras de plata, también se puso contenta y en el día indicado para laborar, se levantó muy de madrugada a preparar el desayuno, casi siempre una taza de té y dos panes con camote frito por persona.
Tras el frugal desayuno, desde nuestro punto de partida, ubicado en el cono norte, en el populoso distrito limeño de Comas, abordábamos un microbús que en una hora y pico nos transportaba hasta nuestro destino, las Torres de Limatambo. A las 7:30 de la mañana, cuando el astro del día comenzaba a desparramar sus luces amarillentas sobre la ciudad, que se iba despertando, dábamos comienzo al trabajo cotidiano. Las paredes interiores, construidas con ladrillos y afirmadas con aquella mezcla, de arena, cemento y agua, servían asimismo para embadurnarlas y encalarlas.
Tres maestros albañiles, provistos de garlopas y varillas de madera, se encargaban de alisar las paredes, en las que habían impregnado montones de argamasa de cemento y arena, las cuales previamente las mojaban rociando agua y en las que se habían hecho pequeños huecos a golpe de cincel, con el propósito de que la mezcla se impregnara a ella y luego, poco a poco irla extendiendo por el resto de la rugosa superficie con la ayuda de las garlopas de madera, de las espátulas de metal y las varillas de madera. Estas últimas que no solamente servían para contener la masa, si no para medir el grosor de la capa que se iría aplicando. Solamente yo, en calidad de ayudante, estaba encargado de proveerles de la susodicha mezcla, debiendo para ello, primero prepararla, valiéndome de un pico y una palana, para luego irla echando a una lata, de aquellas que se utilizan para guardar y transportar manteca o aceite; la echaba al hombro, totalmente llena y peldaño a peldaño iba subiendo las gradas de cemento, hasta el tercer piso, donde la depositaba en una larga batea de madera, de la que la tomaban para seguir embadurnando la pared. Proveer de dicha sustancia a los tres duchos albañiles, entre quienes se hallaba don Tefo, era para mi una tarea particularmente dura, que al final de la jornada, me dejaba agotado. La mezcla la acababan en un santiamén. Era ya para mi algo característico oír aquello de “mezcla, mezcla”, “rápido, rápido”.
Me pedían con cierta insolencia y majadería, sin tomar en cuenta lo duro y difícil que era abastecerlos. En tales circunstancias, más cómodo y fácil resultaba el tarrajeo que la preparación y acarreo de la mezcla. Lo ideal, siempre lo ideal, hubiera sido que uno de ellos me ayudara en mi penosa tarea. Mas, lo curioso del caso era que me tocaba realizar el trabajo más duro y difícil y a cambio recibía el jornal más bajo. El cuarto día de labor, cuando llegó la hora del almuerzo, automáticamente dejamos nuestras herramientas y cada quién recibió su ración de manos de la pensionista, quien nos traía el almuerzo ya preparado desde su domicilio. Al concluir, nos dispersábamos a descansar en algún lugar de aquel edificio, que parecía un esqueleto. En la última siesta ,me había quedado dormido. El maestro contratista, que supervisaba el trabajo, no me encontró realizando la tarea encomendada. Se puso a buscarme, y al cabo de unos instantes, me encontró dormitando. Apenas dio conmigo, me lanzó una reprimenda de padre y señor mío, acompañada de una mentada de madre:
- Así que aquí estás durmiendo todavía so concha e tu madre. Yo no te pago para que duermas ¡carajo! Rápido a trabajar! – me ordenó.
Bajé al patio del primer piso mal humorado y dolido por el maltrato. Allí comencé a preparar la mezcla. Don Luis, que bajó tras de mi, volvió a mentarme la madre y a recriminarme. Entonces indignado le respondí:
- Usted no tiene ningún derecho a insultarme. No soy su esclavo. Así que hasta aquí ha sido la buena y la mala con usted. Quiero que de una vez me pague mi trabajo. No estoy dispuesto a soportar sus insultos.
- No te atajo, no te retengo. Si tu quieres te vas!. Pero ahorita no tengo plata para pagarte. Los pagos son quincenales y toca pagar este viernes. Estamos todavía en el día miércoles.
- Entonces lo que usted me adeuda le da a don Tefo, porque yo ya no pienso venir por acá.
- Así se hará...
El maestro contratista se esforzaba por preparar la mezcla. Con la ayuda de la manguera, conectada a un caño de aquella construcción, rociaba el agua sobre el montón de arena y cemento y luego, haciendo huecos en él, con el pico y la palana, lo iba empapando todo en el líquido elemento. Contrariado por este enojoso incidente, y sin dinero en los bolsillos, subí al tercer piso para solicitarle mi pasaje de regreso a don Tefo, quién estaba al corriente de lo que me había sucedido. Me alcanzó justo el valor de un pasaje, sin hacer comentarios. Abordé el microbús, de regreso a su casa, aunque no propiamente a ella, sino a la Av. Túpac Amaru, de donde debía caminar 13 cuadras hacia arriba, como quien uno va yendo al cerro. Arribé a la casa de don Tefo a eso de las cuatro de la tarde. El sol estaba aún sobre aquel cerro. Encontré a doña Lucrecia en su patio externo, echando agua al suelo para asentar el polvo, que se levantaba al paso de algún vehículo.
- Han salido temprano!... y ¿dónde se ha quedado el Tefo? – me dijo a manera de saludo, llena de curiosidad e interés, sin esperar que yo le saludara primero.
- Se ha quedado todavía...
- Seguro, se han peleado. Algo ha ocurrido que te has venido antes de la hora de salida.
- No he peleado con nadie. Lo que pasa es que me siento mal. Me duele la cabeza y por ratos siento escalofríos, pero ya me está pasando- le contesté, distorsionando la verdad para aplacarla ante sus fundadas sospechas. Noté que no le hacían mayores efectos mis palabras. Por lo visto, doña Lucrecia seguía suponiendo que entre su esposo y yo se había suscitado un pleito en el trabajo. Me di cuenta que empezaba a indisponerse conmigo, lo cual me producía cierta incomodidad. En tales casos ya no debería entrar en su sala. Me quedé afuera y busqué una piedra, la cual hallé y en la que me senté para descansar. Mientras cavilaba, lamentando mi infortunio, la música de la casa contigua, subida de tono, irradiaba alegres y pegajosas cumbias colombianas, las cuales invitaban a bailar, disipando nubes de tristeza y amargura. De pronto, en la puerta de madera, de dos hojas, apareció don Valerio, hermano de padre de don Tefo. Al verme sólo y abandonado a mi suerte, me preguntó:
- Qué haces ahí solitario y al parecer triste. Ven a bailar, a divertirte, hombre.- Accediendo a su gentil invitación ingresé a su sala donde encontré a don Gilberto, otro de sus hermanos, pero de madre, así como a los invitados, libando cerveza animadamente. El dueño de casa me condujo directamente a su comedor, en donde la cocinera, una joven casadera y para mayores señas, sobrina suya, me sirvió ricos potajes, como son caldo de gallina, huevos y cancha, bistec con arroz, postre y gaseosa.
Saciado mi hambre les di las gracias al dueño y a la empleada de la cocina, luego fui a engrosar el círculo de los bebedores, quienes tenían delante de si una caja de cerveza, cuyas botellas, de una en una iban pasando de mano en mano acompañadas del vaso de cristal, hasta quedar vacías para luego coger otra y otra, hasta que las doce botellas de la caja quedaban vacías y abandonadas bajo las sillas o en los rincones de la sala.
Por tratarse del cumpleaños del dueño de casa, los invitados comenzaron a llegar a partir de las cinco de la tarde. A eso de las 6, en que el manto nocturno empezaba a cubrir a la gran urbe, don Tefo, se hizo igualmente presente. Fue invitado a pasar a la sala. No cabía la menor duda que nuestro anfitrión se sentía doblemente feliz, primero porque estaba festejando su cumpleaños, y segundo porque, él y su hermano Gilberto, se habían desplumado al pollón de la hípica. Habían ganado nada menos que 11 millones de soles, que en 1977 era muchísimo dinero, dando un gran vuelco a sus vidas, marcadas por las privaciones y miserias, convirtiéndolos en hombres prósperos, notables. Apenas me vio, don Tefo me puso mala cara y para remate tomó asiento en una silla, de tal modo que quedamos frente a frente y cara a cara. No faltaba ser adivino para saber que estaba muy disgustado conmigo. Al instante me quitaron las ganas de seguir conversando con los demás invitados y contertulios; entonces opté por retirarme. Me fui derecho a su sala, a tenderme la cama, donde me acosté a los pocos momentos. Me sentía contrariado y perplejo, porque no podía entender cómo este pariente y coterráneo mío le daba toda la razón a quien ciertamente nos había dado trabajo, lo cual no justificaba sus malos tratos. Me había mentado la madre, me había maltratado de palabra, no obstante haberme roto los lomos preparando la mezcla, cuando en cuya tarea no me daba abasto y por lo tanto, se requería de un ayudante más. Don Tefo era testigo de ello; pero había llegado a la triste conclusión que pudieron más sus intereses y su amistad con el contratista antes que la solidaridad conmigo. Seguro que para él yo debía ser un pobre diablo, sin dignidad ni cosa por el estilo y por lo tanto, sin derecho a reclamar nada. Le importaba un bledo mi existencia perruna y gatuna.
En consecuencia, no me hice acreedor a una llamada de atención, sino a un castigo mayor, que consistía en echarme de su casa y a quedarse con todo mi jornal. A tales razonamientos había llegado y un sentimiento de impotencia y de amargura se fue apoderando de todo mi ser.

Como mi suerte estaba echada, y no había vuelta que darle, apenas rayó el nuevo día, me puse de pie. Por última vez doblé el par de frazadas, y sobre ellas, una vez más puse la pequeña almohada, muda testiga de mis aflicciones; levanté el polvoriento colchón, arrimándolo a la pared con cuidado.
Mis escasas pertenencias, consistentes en una mudana o cambio de ropa, una toalla y un par de zapatillas; los metí a un costalillo, el cual eché a la espalda y dando las gracias a don Tefo y a su señora, abandoné aquella casa, de una sola planta, con ventanas de vidrio, que daban a la calle polvorienta.
Afuera, las arterias principales aún se mostraban desiertas. Sin mirar atrás aligeré el paso. Poco a poco me fue tragando aquella intrincada e inmensa selva de fierro y cemento, donde albergaba la esperanza de encontrar algún trabajo.
Nota.- Uchucmarca es un distrito de la provincia de Bolívar,Departamento de La Libertad,Perú.

domingo, 10 de enero de 2010

Curanderismo y Brujeria en Uchucmarca - Perú.


Autores: Ramiro Sánchez Navarro y Francisco Mestanza Navarro.
Curanderismo
En otros tiempos en que no había postas médicas o sanitarias en Uchucmarca,provincia de Bolívar, Departamento de La Libertad,Perú, incluso hoy en día, en que ya existen algunos profesionales de la salud, en la categoría de técnicos, el curanderismo sigue siendo la práctica más usual.
La gran mayoría de nuestra gente posee conocimientos sobre las propiedades medicinales o curativas de nuestra región. Hemos tenido igualmente buenos médicos o curanderos, entre los que podemos citar a Don Francisco González Pino, padre del Maestro Maximiliano González Navarro. También a Doña Isabel Llaja Aguilar, muy conocedora de las propiedades medicinales de las plantas y doña Patricia Chibani Llaja, hija de un “gentil” y madre del desaparecido coterráneo Don Maximiliano Huillca Chibani. Es necesario aclarar que las personas citadas no eran brujos y, por consiguiente, no utilizaban sus dotes mágicas en el tratamiento de los enfermos. Sin embargo, también había unos pocos brujos.

Así como ellos, Uchucmarca ha tenido y tiene buenos curanderos, con cuyos dones o sabiduría, se han curado múltiples enfermedades, aliviando de paso los males de mucha gente. Han sido ellos por ejemplo quienes nos han transmitido sus conocimientos médicos para liberarnos de males terribles como la “disipela” (erisipela), “el purún”, que son enfermedades propias del ande y que causan la destrucción de la piel llegando al extremo de destruir hasta el propio hueso, como en efecto lo hace el purún.

Son muchas las enfermedades que en base a yerbas y plantas medicinales se pueden curar. Por otro lado, conviene decir que en nuestro medio existen algunas categorías en cuanto al conocimiento de esta labor. Así tenemos que, al quien adivina el daño de algún prójimo y por el que viene sufriendo, puede asimismo curarle de dicha enfermedad o en su defecto, está en condiciones de poder determinar si la enfermedad del paciente es susceptible de ser curado o no, con los procedimientos que él emplea. Aparte de este curandero adivino, tenemos al curandero que cura enfermedades ocasionadas por brujería, o también el curandero que efectúa "llamados", es decir, que invoca el nombre, repetidas veces, de la persona que padece de susto, debido según se cree, a que su alma se ha quedado en algún lugar, concretamente donde fue el escenario de algún incidente o accidente desagradable como puede ser una caída del caballo o del burro, un tropezón o una rodada por alguna pendientes; haber sido asustado por un toro bravo o una culebra, zorro, puma, etc. Asimismo, cuando dichos sustos son atribuidos a espíritus malignos como el duende, el guacrayo, el shapingo o las almas del más allá o de la otra vida o purgatorio, etc, según la creencia.
Los procedimientos usados para curar algunas enfermedades son las siguientes:

La limpia o sobada con alumbre
Para diagnosticar el susto. También utilizan el cuy, de color blanco o negro, sin ninguna pinta o mancha.

La llamada al ánima del enfermo
Cuando éste padece de susto o quedada.
Para curar este tipo de enfermedades y otras, se utiliza mayormente yerbas en emplastos, como él "sueldo con sueldo, en lisiaduras y torceduras; el eucalipto, para resfríos; la hierba del susto, cola de caballo, mishquichillca, llantén, pie de perro, uña de gato, culén, toronjil, manzanilla, valeriana, etc.

El curandero tiene un gran conocimiento del estado sicosomático del paciente, que con solo mirarle los ojos ya sabe de qué padece. También hace diagnósticos tocando el pulso.

Brujería
En otros tiempos ya lejanos, en Uchucmarca habían muchos brujos y brujas. Algunos de ellos se cuenta que tenían pacto con el demonio o shapingo. Se dice, por ejemplo, que los "gentiles" o sea la gente nativa anterior a la conquista hispana, eran todos brujos, quienes para llegar hasta sus casas-cueva, que estaba en la parte alta de los cerros, se tenían que convertir en buitres.

Mayormente estos brujos se dedicaban a causar daño a la gente, llegando incluso hasta ocasionarles la muerte, con los "bocados” (veneno) que les daban en las comidas.

Hay evidencias que de estas costumbres, muchas de ellas, en la actualidad se las viene practicando y sirven, como se anota, para ocasionar daño al prójimo, por causas o motivos que muchas veces carecen de razón e importancia.

Una de estas costumbres maléficas, es por ejemplo, aquella que es conocida como "La tumshada", y se llama así porque en la región yunga crece un árbol llamado "Tumsho", que posee espinas en su tallo y cuyas características semejan a un hombre gigante, con el estómago demasiado abultado. La mayor prominencia se registra a mitad del tallo, y es allí donde los brujos cavan un hueco profundo y luego introducen alguna prenda, o una porción de tierra en 1a cual haya quedado el rastro de la persona que va a ser brujeada o dañada. A esto se llama "recoger el rastro".

El acto de "brujear", es decir de causar daño a una persona, va acompañado de ritos ceremoniales, en donde se invoca repetidas veces el nombre de la víctima al tiempo que es maldecido y condenado por el brujo. Entonces se dice que la supuesta víctima -a nosotros no nos consta- en un determinado tiempo muere a causa del excesivo abultamiento de su estómago. Es decir se vuelve “panzón”.
También practican el maleficio utilizando huairuro para que el individuo pierda la visión, a lo cual se le llama "reventada de ojos". La operación se efectúa colocando una sartén en el fogón, conteniendo aceite y allí se dejan caer dos huairuros, “hembra” y “macho”. Entonces, a medida que los huairuros rojinegros se van tostando en el aceite o manteca (wira), el que oficia de brujo, premunido de una aguja, los va pinchando al tiempo que pronuncia el nombre de su víctima o de los sospechosos de algún robo. Se dice que si uno de los huairuros revientan al ser pinchados, luego de proferir algún nombre, con seguridad ése es el autor del latrocinio, quien en el acto se le reventará un ojo o los dos.

En Uchucmarca, la brujería es mal vista y se comenta o se habla mal de quien se supone la práctica. En los años de 1940(1943?) en Uchucmarca murió descuartizada una mujer de edad avanzada, conocida como la "bruja Merejilda", según tuvimos referencias. De ella se decían muchas cosas como por ejemplo que era una "bruja ladronaza", que acostumbraba robar papas, ocas, etc en las chacras, durante las noches o al amanecer o que también, convirtiéndose en puma, zorra o cuerva, se robaba las ovejas o simplemente las mataba, degollándolas. Terminó sus días descuartizada. Sin duda se cometió con ella un horrendo crimen.

Supersticiones
Como se sabe son creencias que muchas veces carecen de una base racional y lógica pero que son practicadas por el común de las personas. Generalmente están relacionadas con la suerte futura de las personas, ya que determinados hechos o sucesos, por insignificantes que estos sean son interpretados por el vulgo como una medida o señal de alerta ante cualquier peligro o situación embarazosa.

Son muchas estas supersticiones en nuestro pueblo de Uchucmarca, siendo las más comunes las siguientes:
Si en las mañanas te levantas con el pie izquierdo te irá mal durante el día, y sucederá lo contrario, si te levantas con el pie derecho.
Si te tropiezas en el camino con el pie izquierdo, mejor regrésate, porque té podría ir mal; lo contrario sucederá si te tropiezas con el pie derecho.
Si en tu camino te cruzan un zorro o un zorrillo, también hay posibilidad que te vaya mal.
Si la luz del sol, por las tardes, se pone color amarillo, seguro que la venada ha parido.
Cuando el chancho baila y las gallinas se ponen quietas, pico con pico, como si estuvieran “conversando”, es señal de que ya viene la tempestad.
Si en algún momento oyes “cantar” o “hablar”, chisporrotear a la candela, es señal de que alguien te visite o que estén hablando tu mal.
Cuando el gallo canta después de las cinco de la tarde y antes de la una de la mañana, es evidente que el demonio deambula por el pueblo.
Si los gatos pelean ferozmente sobre el techo de tu casa o pasan por delante de ti peleando, es señal de que algún pariente o amigo morirá dentro de poco.
Si alguien te barre los pies con la escoba corres el riesgo de quedarte soltero.
Si en la quichua la lechuza (talacua) canta cerca de tu casa o choza es señal de mal “agüero”, alguien de los tuyos puede morir.
Si los perros aúllan al unísono durante la noche es porque están viendo pasar a las almas del otro mundo o a los shapingos.
Si la mosca entra a tu habitación con su lúgubre zumbido, es de mal augurio. Alguien puede morir.
Si en la noche ves, a lo lejos, arder una fogata, es porque allí hay un tesoro enterrado.
Si durante la noche ves una luz que anda o camina por tu chacra o chacra ajena es porque el alma de algún prójimo está recogiendo sus pasos.
( Fuente: Tomado de la Obra:Monografía del Distrito de Uchucmarca)
Este distrito de Uchucmarca corresponde a la provincia de Bolivar,Departamento de La Libertad,Perú.